COVID-19: ¿Qué sigue en salud y economía?

Las decisiones deberán enfocarse en minimizar el impacto en salud y economía.

Contra el COVID-19: ¿política de mitigación o de supresión? El pasado 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID-19 como una pandemia debido a los altos niveles de propagación que se presentaron a lo largo de varios países durante los primeros meses del año.

Existen dos políticas de salud que los gobiernos pueden implementar para enfrentar activamente la epidemia en sus territorios, la demitigación y la de supresión. En términos generales, la política de mitigación busca generar inmunidad en la población y la de supresión evitar la saturación del sistema de salud.

Suecia, el país que no cerró por completo la gran mayoría de los países han implementado una política de supresión para hacer frete a la enfermedad de COVID-19, lo que llevó al confinamiento de gran parte de la población y a la parálisis económica. Sin embargo, no todos los países han seguido la misma estrategia.

Tal es el caso de Suecia, que se rehusó a implementar medidas radicales como la cuarentena obligatoria. Por el contrario, su estrategia se basa en una política menos estricta en la que, la Agencia de Salud Pública dio una serie de recomendaciones, dejando a la libre elección de los ciudadanos su cumplimiento.

Inicia el desconfinamiento en varios países y estados de EE.UU. En varios países de Europa y Asia y en varios estados de EE.UU., las autoridades consideran que las infecciones han alcanzado su punto máximo, por lo que varios de ellos ya anunciaron sus programas para levantar las medidas de aislamiento que han mantenido cerradas las actividades económicas en un buen número de países.

Esto se debe, en buena parte, a que las economías están compuestas por una red compleja de cadenas de suministro que se han visto fuertemente afectadas por la parálisis productiva y cuya dinámica no necesariamente se alinea con las recomendaciones de los epidemiólogos.

Los efectos sobre el consumo serán más profundos en el mediano plazo El choque del COVID-19 se ha reflejado en una caída del consumo como consecuencia de la disminución del ingreso de las personas y las restricciones sanitarias que han generado menores oportunidades de gasto.

Al respecto, diversas investigaciones señalan que los efectos sobre la demanda serán más profundos y prolongados que aquellos sobre la oferta, los cuales serán transitorios. Esto debido a que los consumidores esperan que los ingresos de sus hogares continúen disminuyendo en los próximos meses.

Las decisiones deberán enfocarse en minimizar el impacto en salud y economía La política de supresión y las medidas de intervención no farmacéuticas en contra delCOVID-19 implementadas por varios países, si bien son necesarias, han tenido implicacionesbastante severas para la economía.

El FMI estima que el Producto Interno Bruto mundial caerá3.0% en 2020, lo que representa la mayor contracción desde la Gran Depresión de 1929. Por ello, es urgente que las autoridades y las empresas encuentren un balance entre la reaperturade las actividades productivas y las medidas sanitarias, de tal manera que se logre minimizar el impacto negativo en los dos sectores.

Mitigación vs. Supresión

El pasado 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al COVID-19 como una pandemia debido a los altos niveles de propagación que se presentaron a lo largo de variospaíses durante los primeros meses del año. La evidencia muestra que este coronavirus parece ser más mortal y contagioso que lo observado en otras epidemias, como las influenzas, debido principalmente a la falta de una vacuna.

Existen dos políticas de salud que los gobiernos pueden implementar para enfrentar activamente la epidemia en sus territorios, la de mitigación y la de supresión:

Mitigación del virus: se trata de una política para reducir gradualmente el número de reproducciones (número de personas contagiadas por cada persona enferma). Esta medida es mucho menos eficaz para aplanar la curva del número de casos, con lo que la cantidad de enfermos aumenta significativamente en el territorio en el corto plazo.

Ventajas: la inmunidad de la población se acumula más rápido, con lo que se vuelvemenos vulnerable a nuevos brotes en el mediano plazo.

Adicionalmente, esta política evita paralizar las actividades sociales y económicas por un tiempo indeterminado.

Desventajas: se presenta una saturación importante en la capacidad del sistema de salud en el corto plazo.

Supresión del virus: se trata de una política para reducir rápidamente el número de reproducciones. Esta medida es mucho más eficaz para retrasar la propagación del virus a corto plazo, con lo que la cantidad de enfermos disminuye significativamente en el territorio y la curva del número de casos se aplana.

Ventajas: disminuye el número de enfermos y se gana tiempo para expandir la capacidad del sistema de salud. Desventajas: la inmunidad colectiva se ralentiza y la población se encuentra vulnerablea nuevos brotes a mediano plazo.

Este problema se evita si se tiene pronto una vacunaefectiva o un tratamiento médico adecuado. Adicionalmente, esta política paraliza las actividades sociales y económicas por un tiempo indeterminado. 

Evidencia histórica

De acuerdo con un estudio realizado por Richard J. Hatchett (et al.)1, la intensidad de la pandemia de influenza de 1918, medida a través de la tasa de aumentos en la curva epidémica o la tasa demortalidad, varió ampliamente entre las ciudades de EE.UU.

Esto se debió a que la elección y el momento en que implementaron medidas de intervención no farmacéuticas (INF) para reducirla propagación de la enfermedad variaron ampliamente entre las ciudades.

Por ejemplo, muchos poblados cerraron escuelas, iglesias y teatros; otros prohibieron funerales u otras reuniones públicas; y otros más únicamente promovieron el aislamiento de las personas enfermas.

Por otra parte, algunas comunidades pusieron en práctica las políticas de INF durante los primeros días de la propagación de la epidemia; mientras que, en otros casos, se introdujeron tarde o no se implementaron. Al respecto, el mayor contraste se observa entre Filadelfia y San Luis.

En lo que respecta a Filadelfia, los primeros casos de influenza se presentaron el 17 de septiembre y las autoridades implementaron medidas de distanciamiento social hasta el 3 de octubre, cuando la propagaciónde la enfermedad ya había comenzado a saturar los recursos locales de salud pública.

En cambio,en San Luis los primeros casos se registraron el 5 de octubre y se efectuaron medidas de distanciamiento social el 7 de octubre. La diferencia en los tiempos de respuesta entre las dos ciudades (14 días a partir de los primeros casos reportados) parece haber sido significativa, pues Filadelfia se enfrentó a una epidemia considerablemente más grande que la de San Luis.

Medidas de intervención no farmacéuticas implementadas en la pandemia de COVID-19El Índice de Rigurosidad de Respuesta del Gobierno ante la pandemia, elaborado por laUniversidad de Oxford, registra el número y la rigurosidad de las políticas restrictivas gubernamentales. Está compuesto por nueve indicadores que incluye cierres de escuelas, cierresde lugares de trabajo, prohibiciones de viaje, etc. En el mapa de abajo se observa que, en sumayoría, los países han implementado estrictas medidas de intervención no farmacéuticas.

Si bien aún se desconoce el número de los casos agregados de la pandemia del COVID-19, hasta el momento se observa que aún los países que tienen un elevado Índice de Rigurosidad de Respuesta del Gobierno mantienen niveles altos de contagios y muertes, lo cual muestra que posiblemente estas medidas de intervención se implementaron tarde, como es el caso de Italia,España y Reino Unido.

En el mediano plazo, el choque de demanda será mayor que el de oferta Por el lado de la demanda, el choque del COVID-19 se ha reflejado en una caída del consumo como consecuencia de la disminución del ingreso de las personas y las restricciones sanitarias que han generado menores oportunidades de gasto.

Al respecto, diversas investigaciones señalan que los efectos sobre la demanda serán más profundos y prolongados que aquellos sobre la oferta, los cuales serán transitorios. Esto debido a que los consumidores esperan quelos ingresos de sus hogares continúen disminuyendo en los próximos meses.

De acuerdo con un estudio de McKinsey2, las restricciones de la demanda propiciadas por lasmedidas de INF explicaron el 85% de la pérdida semanal del PIB registrada a principios de abril en Alemania y más del 70% en Francia. En una gran mayoría de los 25 sectores que estudiaron(17 en Alemania y 20 en Francia), los efectos del shock de la demanda en el valor agregado superaron el impacto del shock de la oferta.

En lo que respecta a EE.UU., de acuerdo con Scott R. Baker3(et al.), en la última semana de febrero, cuando se implementaron las medidas de distanciamiento social, los consumidores norteamericanos aumentaron su gasto en un 94% en comparación con la semana anterior. Elconsumo de viajes aéreos se disparó (cuando la gente regresó a su lugar de origen) y los compradores se abastecieron de comida y otros bienes. 

¿Qué sigue en salud y economía?

El dilema entre una reactivación económica acelerada y la posibilidad de que se presente un segundo brote podría resolverse con una estrategia basadas en hacer pruebas aleatorias dediagnóstico, análisis estadístico y vigilancia.

Especialistas en la materia han señalado que los pasos a seguir son: i) realizar pruebas a una muestra representativa de la población (independientemente de si presenta síntomas o no), registrando características socioeconómicas, demográficas y de localización; ii) utilizar métodos estadísticos estandarizadospara inferir las características de los hogares con mayor probabilidad de predecir si alguien está infectado o no en toda la población; y, iii) desarrollar estrategias de vigilancia basadas en lainformación revelada en el apartado (ii), como rastreo de contactos a nivel nacional y distanciamiento social dirigido.

Una estrategia similar fue utilizada por Corea del Sur, que tuvo un fuerte aumento de casos durante febrero y logró frenar la propagación en marzo. Con ello, su tasa de mortalidad al 1 demayo se mantiene particularmente baja, en 2.3%, en comparación con la de otros países, como la de Italia, en 13.6%.

Algunas de las medidas que el país asiático ha implementado consisten en:i) un escalamiento rápido de las pruebas, por ejemplo, 5,500 pruebas por cada millón depersonas; ii) pruebas disponibles fácilmente, las cuales son gratuitas con receta médica; y, iii)rastreo de contactos, pruebas específicas y monitoreo de infectados a través de una aplicación móvil gubernamental.

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